DESARROLLO UNIFAMILIAR AISLADO.
PARCELA 23 "MARBELLA HILL CLUB"
2006 MARBELLA.


EL SITIO.

Los terrenos corresponden a la agrupación de las parcelas 23-A y 23-B provenientes del expediente de parcelación 2149/88 y la delimitación de su área tiene forma rectangular con una diagonal en dirección norte-sur y la otra en dirección noreste-suroeste.

Situados en una ladera orientada a mediodía y con vistas al mar, descienden suavemente un desnivel aproximado de ocho metros.

Las zonas verdes tanto al este como al oeste, las cumbres de la Sierra Blanca al norte, y el Mar Mediterráneo al sur, son las privilegiadas vistas que se disfrutan desde este espacio primorosamente ajardinado.

Una variada selección de especies arbóreas mimetizan la parcela con el verdor del entorno difuminando los contornos y conformando un amplio espacio ajardinado.

Una vaguada natural recorre la zona verde a lo largo del lindero este y la calle de la urbanización discurre por su límite oeste.

El Marbella Hill Club tiene sus orígenes en el plan parcial de ordenación de la Huerta del Almendral que fue aprobado definitivamente el 24 de febrero de 1973 y posteriormente modificado el 9 de febrero de 1981, constituyendo una de las urbanizaciones de mayor prestigio, abolengo y tradición residencial, tanto por sus privilegiadas condiciones naturales como por la cuidada consolidación de las edificaciones.

OBJETIVOS.

Insertar cada una de las villas con especial sensibilidad para mantener el arbolado existente y efectuar las mínimas alteraciones posibles.

Disponer las dependencias vivideras aprovechando las vistas y orientaciones.

Diseñar espacios llenos de luz, difuminando los límites y dando continuidad a los espacios ajardinados e interiores.

Preservar las máximas condiciones de privacidad de los ambientes de uso individualizado.

Disposición de los elementos naturales y complementarios necesarios para la óptima confortabilidad acústica y térmica.

Especial predilección por los materiales y sistemas compatibles con el mantenimiento del entorno y el equilibrio con la naturaleza en el diseño de cada una de las villas.

Disponer un amplio y completo rango de equipamientos para complementar las cualidades excepcionales de confort y disfrute de estos espacios idílicos y de ensueño, ensalzando la exclusividad de cada una de las villas.

ORDENACIÓN.

Los terrenos se individualizan en ocho parcelas independientes en las que se localizan cada una de las villas que escalonadamente quedan dispuestas en la suave ladera con vistas al mar, envueltas en la vegetación circundante e inmersas en los jardines existentes, teniendo como telón de fondo las cumbres de la Sierra Blanca.

Las estudiadas proporciones de cada una de las villas, así como las precisas disposiciones de los volúmenes, vuelos y pérgolas en las diferentes fachadas, acondicionan los ambientes privados ajardinados para los diferentes usos previstos durante todos los periodos estacionales.

La sutil disposición de los elementos vegetales combinados con la sobria elegancia de la blanca arquitectura armoniza las villas con la naturaleza exuberante atemperando los rigores climáticos y estableciendo un microclima que suaviza las puntuales condiciones extremas.

Arquitecturas desnudas desprovistas de tópicos innecesarios, basadas en las esencias de las tradiciones vernáculas, en las que la luz y la sombra, el interior y el exterior, la naturaleza y lo construido se integran y prolongan más allá de los espacios delimitados por la materia.

Una arquitectura en la que la sensación, el color, el aroma, el tacto, la luz, la temperatura, la humedad, el agua, lo vegetal y los materiales forman un conjunto coral que estimula y emociona.

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