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JOSEFA VALCÁRCEL, 42
1990. MADRID


En el año 1990, la empresa promotora sueca Reinhold, convocó un concurso de proyectos para la ejecución de un edificio de oficinas en un solar situada en la zona Este de Madrid, en la salida al aeropuerto de Barajas.
Solar de planta rectangular de aproximadamente 6000 m2 de superficie con fachada a dos calles.
Las ordenanzas urbanísticas fijaban el retranqueo respecto a los linderos en función de la altura del edificio, y limitaban la longitud del tramo recto de fachada a 70 metros.
Las exigencias del concurso planteaban un edificio de oficinas utilizable por una o varias entidades, una superficie mínima de módulo de oficina alquilable de 350 m2 y posibilidad de comercializar módulos de 700 y 1400 m2, diafanidad de plantas, máxima flexibilidad de distribución, máxima relación de superficie útil / superficie construida, máximo ahorro energético y menor coste de mantenimiento.
La superficie máxima edificable sobre rasante era de 10.000 m2 y el número de plantas era de ocho más un ático retranqueado.
Se debería poner especial atención a la vista del edificio desde la Nacional II, acceso a Madrid desde el aeropuerto.
Todas estas exigencias y condicionantes nos hicieron decantarnos por una solución en la que el acceso al edificio se hiciera a través de un vial interior que unía a las calles a las que tenía fachada el solar.
Debido a la longitud del edificio, optimizar la distribución de las plantas y resolver la evacuación y accesibilidad, se plantearon dos accesos y dos núcleos de comunicaciones formado cada uno de ellos por núcleo de dos ascensores y un montacargas, escalera, aseos, cuarto de comunicaciones y patinillos de instalaciones.
Dichos núcleos se situaron en la fachada Oeste, y en la planta baja coincidían con los accesos al edificio y desde ese nivel se accedía mediante otra escalera y otro ascensor al aparcamiento subterráneo y sótano de instalaciones.
En la planta baja había dos módulos de oficinas y una cabina de control y vigilancia del conjunto.
Los accesos a la cabina de control quedaban unidos mediante un porche creado por los volúmenes inmediatamente superiores y que permitía a su vez la visibilidad de la zona del jardín y el estanque situado en el centro del solar en la fachada de éste.
Lindando con el estanque, un elemento cilíndrico alberga la escalera de emergencia de las plantas primera, segunda y tercera, en las que debido a su configuración y superficie, se hacía necesario el habituar un tercer núcleo de evacuación.
La obligación de no tener tramos de fachada que superaran la longitud de 70 metros, el volumen edificable a materializar y los retranqueos exigibles a los linderos proporcionales a la altura, nos llevaron a diseñar una planta en forma de omega, con las alas laterales tangentes a los dos muelles principales de comunicaciones y con el volumen de la escalera de emergencia en el eje central.

Esta forma de planta venía obligada para concentrar también la máxima superficie en las plantas inferiores debido a la penalización por la ocupación de la superficie del solar que imponía la situación en altura respecto a los linderos.
La planta primera, segunda y tercera son iguales y están formadas por cuatro módulos de oficinas.
En la planta cuarta, debido a los condicionantes urbanísticos ya mencionados, así como a la necesidad de mantener el interior de las oficinas con una total diafanidad estructural sin pilares intermedios, parte está ocupada por dos grandes vigas puente que recogen la estructura de las plantas superiores y salvan el ramo de 45 metros en un caso, y en el otro, el de 27 metros y dos ménsulas de 9 metros.
En la planta además de los dos núcleos de comunicaciones, existen dos módulos de oficinas, así como más terrazas.
En la planta quinta, un volumen de 45 X 14,40 metros que apoya sobre las dos vigas puentes, alberga dos módulos de oficinas, los dos núcleos de comunicaciones y dos terrazas.
Este volumen de la planta quinta se mantiene en las plantas sexta y séptima hasta alcanzar la altura máxima de cornisa permitida.
Sobre esta altura, un ático retranqueado alberga dos módulos de oficinas, además de dos terrazas al este y al oeste del edificio y los núcleos de comunicaciones.
La planta de cubiertas tiene dos núcleos, en el inferior, los cuartos de calderas y cuartos de bombas, las plantas enfriadoras, los intercambiadores entálpicos, los cuartos de maquinaria de los ascensores y los montacargas.
En el nivel superior, el pararrayos, instalaciones de comunicaciones y la góndola de limpieza.
La singularidad del edificio representaba que para poder limpiar las fachadas utilizando las góndolas convencionales se necesitaban trece equipos dispuestos en las diversas terrazas situadas en diferentes zonas del edificio, quedando zonas con difícil accesibilidad. Al final, se estudió una góndola con un brazo de 35 metros y un brazo descolgable y telescópico que permitía acceder a las zonas retranqueadas de las fachadas y en definitiva a todas las partes exteriores del edificio.
En la porción de aparcada y para minimizar su visión desde el exterior, un cilindro central situado en su eje vertical de giro descendía entre las plantas enfriadoras.
Los carriles de la góndola recorren el nivel superior de la cubierta.
La modulación básica en horizontal es de 0,90 X 0,90 metros en horizontal, y en este caso, también en vertical por coincidir con las normas urbanísticas.
Esta modulación sirvió de base para el diseño y situación de las fachadas, estructura, instalaciones, compartimentaciones, techos...etc.
La estructura, en este caso metálica, para poder conseguir las condiciones de diafanidad de plantas solicitadas, y teniendo en cuenta las limitaciones en altura existentes.
Los pilares se sitúan siempre en las fachadas con las vigas de alma llena situadas paralelas a las mismas. La crujía de los diferentes módulos del edificio es de 14,40 metros, salvandose mediante vigas celosías situadas cada 1,80 metros y apoyadas en las vigas situadas en la fachada.
El forjado es de hormigón sobre chapa metálica, y las instalaciones de cada planta se sitúan en los espacios intersticiales dejados entre el techo, los forjados y la estructura. Esta optimización del espacio se hace posible debido a la modulación de todos los elementos a los que nos hemos referido anteriormente.
La fachada se resolvió mediante un muro cortina formada por una retícula de semiperfiles de aluminio con rotura de puente térmico que permitían la ejecución de paneles acristalados de altura 3 plantas que permitían una mayor rapidez del montaje.
La peculiar posición del edificio en un fondo donde se entremezclaban las edificaciones industriales, residenciales, oficinas y el carácter suburbano del entorno medio en la decisión de explotar al máximo las posibilidades plásticas del COOL LITE, utilizando la paleta de colores gris, verde y pink - rosa para conferir al edificio una imagen propia, una especie de arco iris en medio de la tormenta.
El ser vidrios de alta gama de prestaciones permitió que se pudiera utilizar todo el espacio libre de la fachada, como zonas de unión, no siendo necesario utilizar elementos opacos para conseguir el coeficiente global de transmisión de calor, como nos habría sucedido en el edificio anteriormente expuesto.
El acristalamiento se realizó en las zonas de visión con COOL LITE de 10 mm más cámara de aire de 12 mm más laminar formado por dos lunas planilux de 4 mm.
En las zonas de no visión se solucionaron con una luna COOL LITE de 10 mm más panel de sandwich en el trasdós.
Al coincidir la construcción del muro cortina con el comienzo de la fabricación del COOL LITE en España y al ser el sistema de muro cortina fabricado mediante paneles en Francia, hizo necesario el envío de los vidrios a dicho país para un ensamble en los paneles que posteriormente fueron montados en obra.
Las especiales condiciones de transparencia de los vidrios utilizados, según la incidencia de la luz, produce muy variadas y diferentes formas de percibir el edificio durante los días del año, dependiendo de las condiciones meteorológicas, de la hora, de la luz, y una visión radicalmente diferente entre el día y la noche, en que la iluminación interior y exterior vuelve a añadir un número inmenso de variables a la forma de percibir el edificio.
La modulación utilizada se hace evidente en el margen exterior del edificio al seguir los despieces de los vidrios esa modularidad.
Modularidad que se hace evidente en los techos exteriores de la fachada del edificio, en los forrados de aluminio de las vigas puente pilares, chimeneas, elementos de coronación...etc
En el interior, esta modularidad también se hace evidente en los largueros, travesaños y ventanas del muro cortina, en los techos metálicos de 0,30 X 0,90 metros, en la disposición de las instalaciones y demás elementos insertados entre las placas.
Las compartimentaciones previstas se compatibilizan coordinadamente con las fachadas, instalaciones, techos...etc a través de la modularidad empleada en el diseño.
Esta forma de concepción del edificio permite esa flexibilidad y versatilidad necesaria en la utilización de los edificios de oficinas.

Actualmente el edificio está alquilado a dos empresas diferentes, dividido verticalmente en dos partes iguales, una, a la redacción del diario La Razón y otra, a las oficinas de Laboratorios Roche.

 

 

 

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