BENETTON
Concurso de ideas.

2009 TEHERAN. IRAN.


Cajas superpuestas sobre un pedestal, revestidas con láminas transparentes fijas y móviles, iluminadas exterior e interiormente mediante luminarias que interactúan con la luz natural, ofreciendo imágenes cambiantes en el espacio-tiempo.

El edificio aislado en los niveles superiores por encima del nivel comercial, se integra en el entorno con una identidad que le configura como un foco de atracción en medio del paisaje urbano.

Una referencia estética que surge de la síntesis de la tradición cultural, el equilibrio con el entorno, la sostenibilidad y la contextualización del diseño arquitectónico.

La fachada se concibe exteriormente como una túnica tejida con piezas acristaladas bicurvadas, entrelazadas en una malla de acero inoxidable, formando una trama espiral que le envuelve y dinámicamente desciende, separándose de los planos de la fachada, dibujando un ala suspendida en el aire, un volante que bordea el tejido.

Desde la desbordante exuberancia de la profusa presencia de colores, a la desnuda austeridad de las sutiles transparencias en su ausencia, el edificio adapta su camaleónica imagen nocturna, combinando las luces que iluminan cada una de las piezas de cristal curvo.

Por debajo de esta túnica, otra piel ajustada, modela los espacios interiores quedando al descubierto los bordes inferiores del pedestal, por debajo de los volantes del lienzo exterior.

Esta piel transparente envuelve los espacios comerciales, las oficinas y los apartamentos, mediante cristales planos templados ensamblados con una cámara intermedia de aire e insertados en una estructura de aluminio, abriéndose y cerrándose desde el interior del edificio.

Entre el revestimiento interior y exterior de la fachada, el aire en movimiento ascendente gradúa la influencia de la temperatura exterior y la radiación solar durante el día y la noche aprovechando las sinergias, estableciendo un equilibrio bioclimático en clara sintonía con la arquitectura vernácula. Un velo formado por franjas verticales de tejido blanco, que se deslizan verticalmente entre las dos láminas de la fachada por guías laterales y sistemas de enrollamiento automático, protege de la radiación solar, al mismo tiempo que sirve de soporte de imágenes y mensajes.

Los jardines formados con especies de bajo mantenimiento, se disponen en planos horizontales y verticales en diferentes niveles y paramentos del edificio, integrando la naturaleza en la edificación. La solución tecnológicamente sostenible que acerca la naturaleza a la ciudad.

Las zonas ajardinadas situadas en las plantas baja, segunda, quinta y cubierta, se configuran como espacios de uso polivalente: relajación, ocio, reunión, exposición, exhibición, recepción, etc., como un complemento del resto de actividades del edificio.

Los sistemas de comunicaciones verticales se agrupan y extraen del conjunto de usos, en un elemento arquitectónico exterior con ventanas de diferentes formas y dimensiones de las que parten las diagonales que configuran los paneles de hormigón de la fachada.

Los accesos de personas y vehículos al edificio se efectúan a través de la zona ajardinada situada en planta baja. A través del zaguán se accede al vestíbulo, a las escaleras y a los ascensores habilitados para personas con sillas de ruedas y minusvalías visuales o auditivas. Estas escaleras y ascensores comunican las doce plantas del edificio y las terrazas ajardinadas situadas en las plantas baja, segunda, quinta y cubierta. Desde el zaguán los vehículos acceden a las rampas que comunican los cuatro sótanos.

Se prevén sistemas para el aprovechamiento de las energías: solar, geotérmica y eólica del lugar, complementariamente a las disponibles de origen no fósil: electricidad, hidrógeno, etc.

 

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